martes, 14 de julio de 2009

El MimMa: Oir y Tocar

Ya lo he dicho en alguna ocasión: el mundo está lleno de soñadores. Se identifican bien porque están sentados mirando a las musarañas, meditando, imaginando y suspirando. Saben que no conseguirán nada, que los sueños, sueños son. Pero de entre ellos, una multitud evoluciona de otra manera, definiendo al ser humano como creador, inventor y hacedor. Son los Perseguidores de Sueños, y son éstos quienes enriquecen nuestras vidas, nos demos cuenta o no. Tienen en común la paciencia, persistencia, arrojo y que tan sólo ellos confían en que lo lograrán.

Perseguir un sueño puede llevar toda una vida, con el riesgo de no llegar nunca a verlo hecho realidad. Esos casos son la mayoría, y el sueño se marcha con uno. Otras veces, el legado cobra más fuerza en la figura de un hijo, o de una esposa, y con el tiempo empieza a dar frutos.

Yo persigo mis propios sueños, pero son tan personales que no harán historia, se perderán conmigo. No es así en la figura del generoso Perseguidor de Sueños, cuya intención es aportar su granito de arena a la humanidad.

Así nació el Museo Interactivo de la Música de Málaga, cuya creación abarca la vida de un hombre, coleccionista de instrumentos musicales, donados muchos de ellos por misioneros en tierras inhóspitas y peligrosas, y que deseó crear un museo en Málaga con su colección, lo que supone un gran acto de generosidad a una ciudad que desde un primer momento, y durante mucho tiempo, dijo NO. Y es que a lo que hace 20 años se negó un político poco avispado, hoy ha alcanzado los 5000 amigos en Facebook, y subiendo.

La gran labor de un hijo dispuesto a cumplir el sueño de su progenitor, sus intensos 15 años de trabajo, y un concepto innovador de museo ha convertido un parking en el centro de la capital, en el centro capital de la música desde el año 2002.

El MimMA hace un recorrido por la historia de los instrumentos musicales, ya que evidentemente no surgieron tal y como los conocemos sino que han ido evolucionando. La similitud entre culturas desarrolladas en continentes distintos, con similares creencias, inquietudes, e instrumentos, incluidos los musicales, nos hablan de que la globalización no es exclusiva de nuestro tiempo y de que el hombre ha seguido y perseguido una cadena evolutiva.

La música es quizás la primera de las artes: La comunicación entre individuos de la misma espacie utilizaba sonidos, bien vocales, bien con objetos; se protegían y advertían de los peligros a través de ruidos, golpeando y gritando; mostraban emociones con risas, quejidos o lamentos, y todo ello conformaba un lenguaje más próximo a lo musical que a lo verbal. Así lo demuestra la antropología a través del estudio de tribus del Amazonas o africanas, antes de la llegada del hombre blanco con nuestro perfecto concepto de progreso y calidad de vida.

La música también evoluciona como una forma de comunicación, que en numerosas ocasiones ha servido a la guerra y que hoy en día es terapia para el alma, y pertenece al lenguaje del corazón.

El museo interactivo es una nueva manera de difundir y conservar la historia del hombre. A través de la participación con el medio, nos mostramos más dispuestos a creer, a aprender, más entretenidos y más primitivos también.

Actualmente se vive una corriente empírica: Las nuevas tecnologías, los avances científicos, la arquitectura funcional…todo ello va enfocado a la interacción con el individuo, a su aprendizaje y entretenimiento. Esta corriente empírica del siglo XXI, no procede de la necesidad de conocimiento, sino de la desconfianza: Cada vez más solicitamos probar y devolver si no quedamos satisfechos. En el MimMA, tocar es obligatorio y necesario. En raras ocasiones podemos disfrutar tanto de todos los sentidos.

A este nuevo concepto de museo moderno y actual pertenecen también las decenas de actividades que desarrolla paralelamente en sus aulas, como conciertos, talleres y clases magistrales, viajes programados, exposiciones itinerantes, encuentros internacionales de profesionales de la cultura y la música... y una importante plataforma de difusión: internet.

Gracias a la gran labor del MimMA, miles de personas en todo el mundo conocen la existencia de Málaga, disfrutan y comparten intereses comunes sin conocerse . ¿No creéis que se merece un lugar mejor que estar enterrado en las catacumbas de la ciudad?

La próxima vez que dejéis el coche en el parking de La Marina, no paséis de largo, hay un montón de música por descubrir. (Más info: www.musicaenaccion.com)

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