miércoles 18 de noviembre de 2009

SÓLO UN PIANO, SOLO

Málaga 17/11/09
La verdad, no me apetecía compartir mis impresiones, con nadie.
Apenas sin palabras.
Hay cosas que no se pueden explicar.

Un piano de cola.
Solo.
Sobre el escenario.

Nada de big band. Nada de estruendo ni de conversación entre instrumentos.
Un piano, sólo.

Las notas se mecieron entre compases. Bajo infinitos dedos, un piano se convirtió en sinfonía.
La música me hizo despertar y acercarme al refugio de mis pensamientos.

Dejándome sola...

Por un momento me pareció todo tan real que me dio vértigo pensar que el resto de mi vida había sido un sueño: Tanto esfuerzo y empeño, tantas ilusiones, sueños y deseos, sin recompensa.

Elevando el listón cada día, luchando por conseguir, por lograr, por alcanzar ese globo que apenas a unos centímetros de mis dedos, se suelta y sube, más allá de mis esperanzas.
¿Cuándo es suficiente?
¿Cuándo hay que dejar de intentar?

Sola. Sabiendo que hay gente que me quiere, que me acepta como soy, que critican duramente mis errores, pero abrazan con la misma intensidad.
Pero... ¿Cuánto hay que demostrar?

La música se cuela por cada poro de mi piel, llevándome con ella. Refugiada en sus susurros, en sus promesas, encuentro la paz, el sosiego, la calma...

Dicen que soñar no cuesta, ¡cuidado! siempre y cuando sepas volver.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Eres importante. Usa la palabra. Me interesa. Gracias.